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El fracaso escolar empieza a enfrentarse en el hogar

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Ahora que comienza nuevamente la rutina escolar, quizás los progenitores comiencen a meditar en una de las peores situaciones por las que su hijo puede pasar: el descalabro escolar. Las cantidades de descalabro escolar se han visto aumentadas en los últimos tiempos. La carencia de motivación y los inconvenientes que puedan existir en casa son ciertos motivos que lo provocan. Descubre: cuatro consejos para vencer el desánimo y la tristeza De ahí que, el descalabro escolar debe comenzar a solventarse en el hogar. ¿Cuál es el inconveniente? ¿Deberíamos meditar en darle a nuestro hijo otro género de educación? En la actualidad hay opciones alternativas a la habitual educación de acudir a clases que nos aburren, memorizar los conceptos y aprobar exámenes. No a todos nos motiva esto.

El descalabro escolar y el sentido de estudiar

Son muchos los jóvenes que no son siendo conscientes de para qué vale estudiar. Piensan que es una pérdida de tiempo, que jamás van a emplear lo que aprenden en un futuro. ¿Alguna vez cuando eras pequeño te han premiado por aprobar un examen? ¿Alguna vez tus progenitores te han dicho que esto es tu responsabilidad, que te deberías sentir premiado con tu aprobado sin percibir solamente? Son los progenitores lo que, en ocasiones, actúan incorrectamente con sus hijos. Si premias a tu hijo por aprobar, no va a saber adquirir ninguna responsabilidad por hacerlo por sí solo. Lo va a hacer para lograr algo. Este es el primer punto que debemos mudar y ahora viene otro más esencial. ¿Qué hay de la manera de organizarse de los más jóvenes? No te pierdas: ¿Puede afectar la escuela al desarrollo de mi hijo? ¿Cuál es la mejor? Una habitación desorganizada, anárquica, refleja una psique asimismo en caos. Tiempo perdido, rutinas inexistentes… ¿Cuántas veces te va a haber dicho tu hijo que no tiene tiempo para nada? Seguramente sí lo tenga, mas no sabe administrarlo de la mejor forma. Procura realizar con él en casa una rutina de trabajo, donde las horas trabajadas sean provechosas para de esta forma tener tiempo para otro género de actividades o bien diversiones.

Dormir bien, tener objetivos

De nada vale que ya seamos responsables y nos organicemos apropiadamente si no dormimos bien. Hacerlo en esencial para no toparnos cansados y rendir con nuestros deberes. Esto se podría estimar una meta. Todos precisamos tenerlos para ir paso a paso, para motivarnos y para, al final del día, sentirnos dichosos por haber hecho lo que teníamos previsto. Imagínate que te pones un propósito muy simple, como puede ser finalizar determinado trabajo el día de hoy. Céntrate en él, que nada te distraiga. La satisfacción de haber cumplido este propósito al final del día te va a hacer querer hacerte con otro. Lee: tres claves para enseñar a tu hijo adolescente Todo somos perezosos en algún instante, mas ¿es que alguien está cómodo sin hacer nada? Ciertas personas no lo aguantan. Precisan tener objetivos, cosas que hacer. No dejes que tu hijo haga de su día uno improductivo. Ahora es el instante de instruirle en esto puesto que, como pasen unos años más, ya no va a tener antídoto.

Si le agrada algo, no se lo niegues

A veces, el descalabro escolar brota por el hecho de que la educación es obligatoria y se estudian asignaturas que a nuestro hijo no le resultan de interés. Pese a eso, es su deber y, una vez pasados los 4 años de la educación secundaria, ya va a poder seleccionar lo que desea hacer. Se va a haber quitado un peso de encima. Mejor hacerlo ahora que después, cuando sin tener estos estudios no consiga hallar trabajo. ¿De qué forma podemos compensar esta falta de motivación? Seguro que tu hijo tiene habilidades que no son potenciadas en la escuela. Quizás le guste pintar, cantar, actuar, practicar un determinado deporte… Esto le motivará. No le niegues la ocasión de acudir a clases extraescolares, de entrar en el conservatorio, de hacer ese curso de teatro. Va a hacer lo que no le agrada, ir al instituto, mas esto se va a ver equilibrado en la balanza con algo que sí le agrada y le motiva. Por el hecho de que esto es una cosa que asimismo debe aprender. En la vida no siempre y en toda circunstancia nos gustará todo y, más de una vez, debemos admitir este hecho y vivir con esto. ¡Cuidado! cinco fallos que cometemos en la educación de nuestros hijos Rutinas de estudio, horas productivas, responsabilidad, ayuda por la parte de los padres… Todo esto favorecerá a tu hijo y, si le cuesta en demasía alguna materia, no vaciles en apuntarle a unas clases de refuerzo. Para eludir el descalabro escolar los progenitores deben implicarse más que jamás. El enorme inconveniente es que, en ocasiones, en su psique, aparece la próxima frase: “yo tengo mi trabajo, llego a casa agotado, no tengo tiempo”. Mas, ¿sabes qué? Si deseas, puedes.
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